Perdidos en la ciudad: graffiti verde, graffiti a la inversa
por Diana Soto De Jesús
Si hay un concepto que se asocia con el graffiti es la urbanidad. Es un arte de paredes, de subways, de edificios abandonados y de muros míticos también, como el de Berlín o el de Israel y Palestina. Pero en la semana del planeta Tierra (cuyo día se celebra el 22 de abril) tenía curiosidad por ver que se había hecho de graffiti relacionado a la naturaleza. Después de todo el graffiti tiene fama de niño rebelde y de seguro algún grito ambientalista se habría manifestado en alguna parte del mundo. Y efectivamente, en Grecia los anarquistas hicieron de las suyas y dejaron este regalito.
Pero para mi sorpresa, aún más que ambientalista, resulta que se puede hablar de un graffiti verde. Desde hace algún tiempo artistas como Moose de Inglaterra, han comenzado ha trabajar con la idea de graffiti a la inversa, conocido en inglés como “reverse graffiti”. Explico, ¿te acuerdas de cuando le escribías “¡lávame!” al carro sucio de tu mamá? La misma idea de limpiar selectivamente el polvo y el sucio para crear algo está siendo utilizada por grafiteros para crear obras de arte.
De esta forma el aparente dilema de graffiti como arte o vandalismo, belleza o suciedad, cobra toda una nueva dimensión. Sobretodo porque los artistas, conscientes de las implicaciones de sus técnicas, han hecho obras en nada inocentes. En Brasil, Alexander Orion fue a un túnel de Sao Paulo y creó un mural de calaveras, como para recordarle a los miles de conductores que por allí transitan todos los gases dañinos que sus automóviles emiten. En respuesta, el gobierno de Sao Paulo limpió ese lado del túnel para borrar el graffiti; o sea, terminó de limpiar lo que ya Orion había comenzado a hacer selectivamente con su arte. Mas mira que el niño tiene maña porque entonces volvió a hacer el mismo mural en el otro lado del túnel y esta vez las autoridades finalmente captaron el mensaje y limpiaron TODOS los túneles de Sao Paolo. Al parecer las paredes ya no sólo sirven para hablar, ahora también, para actuar.
Por su parte, en Brooklyn, se ha dado probablemente el epitome del graffiti verde. La europea Edina Todoki, está dejando rastros verdes por toda la ciudad en una obra que deriva del graffiti en su diálogo con las paredes y lo urbano. Sin embargo guarda aún más relación con la instalación pues crea sus piezas a partir de “pegar” plantas a las paredes. Lo mejor es que en ocasiones ella u otros van y las cuidan, pero igual, según expone la artista, dependiendo de la estación del año las plantas son capaces de sobrevivir por ellas mismas, creando una obra que literalmente esta viva.
Quizás con este tipo de acciones en la ciudad podamos finalmente entender cuanto podemos afectar nuestro ambiente con nuestras acciones que muchas veces son dañinas, pero también cuanto nos podemos dejar afectar por el ambiente mismo, para traerlo una vez más a la cotidianidad de nuestras vidas.


Ediciones pasadas de LaJota...
Vídeo de la creación del graffiti en Sao Paulo, con intervención de policías y todo.