Los días de Maldeamores    
por Karisa Cruz Rosado
La agenda está llena. Un estreno se avecina. Las emociones y las expectativas hacen que la piel se erice y el estómago no esté en sus mejores condiciones. El baño se frecuenta. La nevera también.
Entre un celular que no para de gritar y un Wall de Facebook que sería la envidia de muchos aburridos y ansiosos de comentarios, Carlitos Ruiz y Mariem Pérez caminan horas antes del gran día. Estos dos cineastas puertorriqueños pretenden que su película cale hondo en el sentir de ese espectador que visitará la sala de cine y que posiblemente se olvide que gastó diez dólares en un pop corn, refresco y, tal vez, nachos.
Maldeamores es una cinta que representa las ganas de hacer un buen trabajo dentro de un incipiente mercado en vías de desarrollo. Es el producto netamente puertorriqueño del ahínco, la necesidad y la ilusión de vernos y criticarnos a nosotros mismos con el poder de liberar la vejiga, la expulsión del néctar fluorescente. Carcajada, esa es la palabra que recrea este cuento de malos amores, de esa patética sensación que



LaJ: Sabemos que la película, Maldeamores, ha participado en varios festivales importantes alrededor del mundo: España, Italia, Cuba, Estado Unidos, etcétera. Hablen un poco sobre la experiencia de llevar un producto propio, que representa un país con una industria cinematográfica naciente y que, sobre todo, contó con una acogida grandísima.
Carlitos y Mariem: Lo más emocionante es que en los diferentes países que Maldeamores se ha presentado el público se siente identificado con los personajes, se ríen con ellos y se sufren sus dilemas. Maldeamores es una comedia de las locuras que pasamos los puertorriqueños en la búsqueda masoquista del amor, pero el público internacional se ha enternecido con las historias. Desde Italia hasta Cuba la gente dice: “pero si esa es la historia de mi vida” o “eso mismo lo tengo yo en casa”. Algo que es común en todos los lugares que Maldeamores se ha presentado, es que la gente abarrota las salas y luego vuelve
LaJ: ¿Cómo esperan, cómo se imaginan que la gente en la Isla reciba la película? Claro, con optimismo, pero llevar a la pantalla un producto de aquí, para los de aquí debe sentirse distinto que exponer en Huelva, España. Hablen de sus expectativas con los locales, deben ser parecidas al frío olímpico que dice sentir Carlos Arroyo cuando se pone la camisa de Puerto Rico.

C y M: Sabemos que los puertorriqueños se van a reír a pata suelta con Maldeamores, sobre todo por los diálogos y las situaciones. Ya tuvimos una prueba de esto cuando la presentamos en septiembre por una semana y todas las funciones estuvieron llenas. La gente abarrotó las salas de Fine Arts y tenían que comprar las taquillas con horas de anticipación. Se siente bien bonito escuchar a tu gente riéndose y diciendo: “esta película me hace sentir orgulloso de ser
puertorriqueño”. Ese es el sueño de todo artista. Uno de los recuerdos más gratificantes fue cuando se la presentamos a Benicio del Toro y lo vimos reír a carcajadas y hasta dar cantazos en la mesa buscando aire, en ese momento supimos que la película iba a ser un palo con el público.

LaJ: Un cineasta espera salas llenas, eso está también claro. Sin embargo, este que es su bebé, otro tan lindo como el que ya tienen, ¿con qué recelo lo protegen? ¿Qué esperan que diga la viejita que sale de la sala con la bolsa de pop corn vacía?

C y M: En verdad que Maldeamores es un regalo que le hacemos a nuestra gente y esperamos que la disfruten. Se van a ver retratados en la pantalla y eso se siente rico. Los puertorriqueños somos tan cómicos y genuinos que creo ha sido un factor en que la película sea tan universal. ¿A quién no le cae bien un puertorriqueño?


C y M: Lo más importante es el cuento, qué le quieres decir a la gente. El cine es la literatura de estos tiempos y la gente va al cine a ver un cuento. Y es la misma diferencia entre un buen libro y un mal libro. Un buen libro trasciende. Maldeamores es una comedia muy popular y por eso trasciende a todos los públicos. Está llena de pequeñas sorpresas que enternecen a la audiencia.  El triángulo amoroso entre los viejitos es disfrutado porque está tratado desde



LaJ: Tuvimos la oportunidad de presenciar un conversatorio en la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico (UPR) donde hicieron mucho énfasis en el cuento, la fuerza que necesita tener una historia para que logre los propósitos más puros del cine, emoción, catarsis, risa, llanto... ¿Creen que el éxito fundamental de Maldeamores es este mismo factor, el cuento, esa capacidad para identificarnos tanto los más jóvenes como los que ya peinan canas con la historia?



LaJ: Cuenten un poco de la forma de financiamiento de la cinta.

C y M: Esta película fue subvencionada gracias a un fondo de La Corporación de Cine de Puerto Rico y el Departamento del Trabajo. En todos los lugares que hemos ido, decimos con orgullo que el 80 por ciento de nuestra película fue financiado por el gobierno de Puerto Rico. Se siente brutal poder decirle al mundo que tu país se preocupa por la cultura. La gente se sorprende. Creo que debemos hacer mucho más en este sentido. Puerto Rico es una cuna de talento. Nuestra economía podría basarse en la manufactura de artistas para el mundo. Perdón, me emocioné.

Posdata
C y M: Para que la industria de cine puertorriqueña se solidifique, se necesitan muchas conversaciones de cine, de hacia dónde vamos y de cómo nos queremos presentar al mundo. Los intentos han sido individuales y tenemos que crear una escuela de pensamiento. Si queremos una industria de cine necesitamos una escuela. Tenemos que crear un movimiento como lo fue la DIVEDCO (División de Educación de la Comunidad). Donde se reunió a artistas de diferentes medios, trabajando por un mismo fin. Los individuos no crean industrias, la unión de todos lo hace. Hasta (Pablo) Picasso y (Salvador) Dalí eran artistas dentro de un movimiento el cual respetaban y promovían. Vamos por buen camino, pero tenemos que hacer muchas más.

Pa’ lante mi gente, y nos vemos en el cine...

Comienzan los días de Maldeamores. Al parecer habrá más que corazones rotos.


trasciende la razón y que, lamentable o no, todos hemos vivido o, mejor dicho, sufrido. “Es que el amor está cañón”, así concluyó el matrimonio de directores. LaJota, utilizando la tecnología esta de cada día y gracias a una agenda que no permite suspiro, entrevistó a los directores del filme. Comencemos, que siempre es un buen verbo:
a verla con su abuela o con su mamá. Es una película para compartirla con otros y reírse juntos. Los cubanos en La Habana comentaban durante la película como si estuvieran bochinchando dentro de la trama: “pero mira que poca vergüenza”; “pero cómo se atreven”.
La acogida de la crítica internacional ha sido increíble. En Italia publicaron que “Italia sufrió de Maldeamores” y nos llamaron “los sobrinos de Almodóvar”. Nosotros hicimos esta película tomando en consideración cómo se sentiría el público en cada momento y cómo los llevaríamos a través del viaje. Cuando trabajas de esa manera, se nota en el producto final y la gente lo agradece.
un punto de vista joven. Es la historia más sensual y pícara de la tres. Nuestro interés era que la audiencia pasara por una montaña rusa de emociones, que fuera de la risa al llanto y, cuando tuvieran un taco en la garganta, se “esmelenaran” de la risa otra vez.